Bajo el hechizo del Manzanares

on 13 Agosto 2016

Café del Río es para muchos madrileños la mejor terraza de Madrid. Su situación privilegiada, su entorno al aire libre, sus vistas espectaculares, su atrayente decoración, servicio, ambiente, cocina, cócteles, todo invita a regresar una y otra vez… y dejarse llevar por el misterioso influjo del río.

Cada visita al local de moda de Madrid supera las expectativas con creces. Parecía imposible que saliera bien aquel plan de soterrar la M-30 pero, sin entrar en polémicas, parece que finalmente el resultado mereció la pena. A consecuencia de aquélla ya lejana obra faraónica, hoy los madrileños disfrutan de una de las zonas verdes más cotizadas de la capital.

Es ahí precisamente -a orillas del Manzanares- donde se ubica Café del Río, situado junto a la avenida de Portugal y mirando nada más y nada menos que al Palacio Real y la catedral de La Almudena. Su terraza ya se considera uno de los mejores miradores de la ciudad y preside con elegancia todo el parque de Madrid Río.

Este espacio único presume de aunar dos conceptos, en principio, contrapuestos: situarse en el centro de Madrid, pero al aire libre en un inmenso jardín público. Pocas zonas de la Villa y Corte pueden aunar ambas sensaciones.

El diseño del restaurante evoca armonía, modernidad, estilo, y su oferta gastronómica invita a dejarse llevar por las emociones más sutiles. Su carta asocia la vanguardia con lo casero, lo nuevo y lo tradicional, lo cotidiano con la innovación. Es un reclamo a la desinhibición y una llamada en busca de la mejor compañía.

Café del Río construye un relato muy inteligente -a la par que agradable- que consiste en la atención personalizada a cada uno de sus clientes. El detalle es el protagonista. Promete una oferta amplia y lo cumple. Hace voto de variedad y también verifica el trato.

El comensal puede dejarse llevar por la Carta de Salón (Zócalo de pimientos asados con ventresca y vinagreta tradicional; Trocón de merluza al horno con pil pil de azafrán; Croquetas de chipirones en su tinta…) o por su Carta Mirador: Chuletón de buey de Betanzos (1.200 kg); Burrata con tartar de tomate y aceite de albahaca (apta para celíacos, como muchos otros platos); Secreto de ibérico a la parrilla aliñado con pimentón de La Vera; Torrija caramelizada sobre sopa de leche anisada y helado de leche merengada… pero hay más, mucho más. Resulta complicado elegir entre un sinfín de platos, raciones y postres deliciosos.

Para el día a día cuentan con un menú que ofrece tres primeros a elegir, tres segundos, pan y bebida, café o postre, por 10,50 euros (12 euros en la terraza). Y por supuesto también disponen de carta de coctelería, una de las especialidades de Café del Río. Más de veinte variedades de cócteles y gin tonics. Entre estos últimos destacan el ‘Ish’, con Twist de limón y bayas de enebro, y el ‘Bayswater’, con Twist de limón y canela en rama. Pero quizá el cóctel más solicitado sea la especialidad de la casa, el ‘Madrid Río’, con Hendrick's Gin, fresas, zumo de limón, azúcar moreno y ginger ale.

Sin embargo, Café del Río aún guarda más sorpresas, ya que cuenta con un espacio multifuncional, que se adapta a las necesidades de cada evento. Para ello dispone de una infraestructura audiovisual y de sonido de gran calidad. Además, si se considera necesario, ponen su experiencia a disposición del cliente para diseñar y organizar cualquier tipo de evento, desde comuniones, hasta ruedas de prensa, presentaciones de producto, conciertos, eventos promocionales, fiestas privadas o aniversarios.

Por si fuera poco, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid (en este caso, el dicho popular habría que adaptarlo al Manzanares y Madrid) se adecuan a otro tipo de acciones e iniciativas, como apoyar el deporte activamente. Cada día miles de madrileños practican running en este espacio verde y desde Café del Río han puesto a su disposición eventos, sesiones de coaching o charlas con grandes deportistas.

Gastronomía, ejercicio y también música. Desde elegantes y discretos conciertos en directo, hasta sesiones de electrónica. Como no podía ser de otra manera, el sonido y el ritmo también cuentan –y mucho- en este espacio tan mágico y singular.

Café del Río es todo eso y mucho más. Es el hogar del buen hacer, es un templo del bienestar, el entretenimiento, la gastronomía, el deporte, la música y los eventos. Es un santuario repleto de armonía y equilibrio, que nos abre sus puertas, su terraza y mirador, y nos espera con los fogones encendidos para hacer espléndido cualquier paseo a orillas del río de todos los madrileños.

Restaurante-Terraza ‘Café del Río’
Av. de Portugal, 1 - Parque Madrid Río
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Reservas: 603 137 766
Web: www.cafedelriomadrid.com
Twitter: @cafedelriomad
Facebook: www.facebook.com/cafedelriomadrid

 

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